Hay futbolistas que se alimentan de los focos.
Y los hay que viven en las sombras. Ocultos, ignorado, opacos…
PrÃncipes del desconocimiento, que es el más oscuro de los vacÃos.
Los hay que permanecen agazapados durante años,
esperando que se abra una puerta,
pero casi todos desaparecen engullidos por el agujero negro del olvido.
Hasta que, de pronto, uno de los escondidos
surge en el centro de la escena
y estalla.
El rey Pablo Infante estaba aguardando la luz…”

