“Todos quieren tener amigos y nadie quiere serlo”. (Denis Diderot)
Análisis del Bayern Munich-Real Madrid, semifinal ida de Champions.
Bayern Munich (1-4-2-3-1): Neuer; Lahm, Badstuber, Boateng, Alaba; Gustavo, Schweinsteiger; Robben, Kroos, Ribéry; Mario Gómez.
Real Madrid (1-4-2-3-1): Casillas; Arbeloa, Ramos, Pepe, Coentrao; Khedira, X. Alonso; Di María, Ozil, Ronaldo; Benzema.
Planteamiento táctico del Bayern Munich:
El Bayern jugó con la alineación prevista, a excepción de Kroos, que sustituyó a Müller. Este cambio no fue precisamente de hombre por hombre, ya que permitió al Bayern jugar durante varias fases del partido con un 1-4-3-3 en el que Luiz Gustavo jugaba por delante de la defensa fijando a Özil, en tanto Schweinsteiger y Kroos hacían lo propio de interiores con la intención de asegurar más la posesión y evitar pérdidas que dieran pie a un contragolpe del Madrid.
Planteamiento táctico del Real Madrid:
El Real Madrid salió con su habitual 1-4-2-3-1. Algunos preveían que jugara con tres centrocampistas de perfil defensivo renunciando al mediapunta pero no tenía sentido tal modificación contra el Bayern Munich porque el gran peligro del equipo rival eran las conducciones hacia dentro de los extremos. Para evitar esas situaciones de uno contra uno, el mediocentro del lado más cercano a balón apoyaba al lateral para que los centrales no tuvieran que perder su posición central y pudieran disponer de superioridad numérica en el área frente a Mario Gómez.
Análisis de la organización defensiva del Real Madrid:
El Real Madrid jugó con un repliegue intermedio, con los cuatro defensores y el doble pivote más Di María y Özil jugando por detrás de medio campo. Cristiano y Benzema tenían más libertad durante la fase defensiva. Khedira y Alonso jugaron prácticamente en paralelo (en Liga suelen jugar más escalonados para que Khedira presione al poseedor de balón y sea Alonso el que equilibre por delante de la defensa) con el objetivo de evitar las conducciones hacia dentro de Robben y Ribéry.
Cuando el Bayern salía por la banda derecha, el lateral siempre recibía la ayuda de uno de los mediocentros para crear situaciones de 2×1 y obligar a Robben a jugar hacia fuera. Además, siendo el mediocentro quien iba a la ayuda, los centrales podían jugar sin tener que salir de su posición inicial, conscientes del juego de centro-remate que utiliza el conjunto alemán. Cuando salían por izquierda, mismo planteamiento táctico, contando además con la ayuda de Di María, siempre cerca del poseedor de balón, para poder iniciar él la transición defensa-ataque con rápidas conducciones o pases directos a Benzema.
El Madrid también hizo hincapié en el juego directo hacia Mario Gómez, con los dos centrales próximos a él (pero sin marca fija) conscientes de que la prolongación no era peligrosa (el Bayern jugó sin un mediapunta que rompiera a la espalda de la defensa cuando recibía Gómez) y teniendo así superioridad en el posible rechazo o juego de la segunda línea. Con el cambio de Schweinsteiger por Müller, el juego directo del Bayern ganó poderío porque el mediapunta alemán siempre estaba más cerca del delantero para ganar la segunda jugada y no siempre buscaba ofrecer de cara, sino también buscando él la espalda de la defensa.
Análisis de la organización ofensiva del Real Madrid:
El Real Madrid buscó el ataque a partir de una buena defensa, teniendo así, varias opciones tras recuperación. La primera opción era el juego directo con Cristiano Ronaldo y Karim Benzema o las conducciones verticales de Ángel Di María y Messut Özil. El objetivo era atacar en el momento en que el Bayern hacía la transición ataque-defensa (momento en que el equipo rival está más desorganizado). Si no había opción de contraataque rápido, el Madrid buscaba un juego de posesión horizontal, sin arriesgar y con escasa movilidad, desdoblamientos o intercambios de posición para estar correctamente posicionado en el momento de la pérdida.
Cuando esto sucedía, la jugada solía terminar en un cambio de orientación desde la base de Xabi Alonso a Cristiano o Di María para que buscaran situaciones de 1×1. Fue destacable también la actuación de Karim en el momento de la recuperación, cuando el Real Madrid defendía una jugada larga con repliegue intensivo porque el balón largo iba dirigido al delantero francés, que en vez de intentar profundizar, buscaba aguantar el balón de espaldas a portería dando tiempo a sus compañeros a que recuperaran sus posiciones naturales para iniciar el ataque.
Detalles tácticos del partido:
Ataque del Bayern: El Bayern Munich intentó solucionar los problemas que sufrían Robben y Ribéry cuando recibían el balón, jugando con laterales largos que doblaran constantemente por fuera (el Madrid regalaba los pasillos laterales conscientes de que el peligro era el fuera-dentro de sus extremos). En una de esas acciones, con Robben dejando el espacio libre en banda, apareció Lahm para fabricar la jugada del 2-1 en el minuto 89.
Acciones a balón parado: La inseguridad de Casillas en el juego aéreo hace que la defensa zonal del Real Madrid en acciones a balón parado se sitúe muy cerca de portería. Los despejes se producen muy cerca de portería por lo que la zona de rechace queda dominada por el rival (y los despejes, al ser desde dentro del área de meta, no superan el punto de penalti), tal como sucedió en el gol de Ribéry. También en el segundo gol se aprecia que el Real Madrid tiene orden de proteger excesivamente la zona de Casillas y, en un centro raso de Lahm que cruza todo el área de meta, se encuentran dentro de la misma Arbeloa, Pepe, Ramos y Khedira más Casillas y Mario Gómez.
Los cambios: En el Bayern se agradeció el cambio de Müller por Schweinsteiger que favoreció el juego directo de Mario Gómez y obligó a los centrocampistas blancos a fijar más su posición en zonas centrales y no ayudar con tanta facilidad al lateral para crear situaciones de dos contra uno contra Robben y Ribéry. Seguramente, ese fue uno de los motivos por los que entró Granero al campo, para darle esa libertad a los mediocentros y que pudieran seguir haciendo coberturas a Coentrao y Arbeloa.
En todo caso, los cambios del Real Madrid no aportaron nada y no se acabaron de entender (Marcelo, en vez de fijar a Lahm que estaba doblando a Robben constantemente, jugó por la derecha cuando Alaba suponía un peligro menor).
El Real Madrid no consiguió ni ofrecer seguridad defensiva ni mantener la posesión del esférico con el fin de enfriar el partido en los instantes finales con un resultado que le beneficiaba y, tal como le ocurrió contra el Málaga, el Villareal, el CSKA o el Barcelona en la Supercopa de España, acabó encajando un gol en los instantes finales.
* Francisco Ruiz Beltrán es entrenador. Autor del libro “Filosofía y manual de un entrenador de fútbol” (Wanceulen Editorial). En Twitter: @Futbeltran
- Fotos: Ángel Martínez (Real Madrid) – Bayern FC
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