Eusebio se queda. Óscar se marcha. Luis Enrique espera. Y Guardiola les desespera. Mientras Pep sigue sin desvelar su futuro y Cruyff se muerde la lengua, la directiva del Barça toma posiciones no se sabe muy bien si para reforzar el futuro deportivo del club o para reforzar su mando, más allá de esos intereses...