"La lógica te llevará del punto A al B. La imaginación te llevará a todas partes". (Albert Einstein)
Análisis / Fútbol / Liga BBVA 2012-2013
En el fútbol, cuando un equipo está mal la prensa recurre a dos argumentos: problemas internos y problemas físicos. Nunca se busca la explicación en el juego, o mejor dicho, la ausencia del juego y los problemas colectivos y de organización. El Madrid es el último ejemplo de muchos y más tras su derrota en Sevilla.
Nosotros no creemos en la preparación física, sino en la preparación global del deportista. El ejemplo esta semana ha sido Higuaín, que entre semana estaba “como un tiro”, marcó dos goles en dos partidos con Argentina, en los diarios madrileños se hablaba de su espectacular arranque goleador y, tras la derrota en la que jugó noventa minutos, parece ya no estar a tono.
El Sevilla jugó a una velocidad más y estuvo siempre por delante. Ganó las acciones divididas e iba al choque con más decisión, no porque fueran ni estuvieran físicamente más fuertes sino porque estaban más motivados, tenían una activación mucho mayor, actuó también “el poder de la mente” tras verse por delante y creer en la victoria y, además, tenían un plan y estaban mejor posicionados.
No es la preparación física el problema del Madrid a estas alturas, sino la lógica del juego. Los equipos ya no le dejan correr, no buscan robar al poseedor de balón, sino a los posibles receptores y lo hacen esperando atrás para obligar al Madrid a jugar en ataque estático y eliminar las posibles situaciones de uno contra uno de Cristiano, los desmarques a la espalda de Higuaín o la capacidad de Alonso para batir líneas definitivas con pases desde el centro del campo. Los equipos conocen al Madrid y lo intentan desactivar con sus armas.
El Madrid no consigue durante el partido generar las situaciones que trabaja durante los entrenamientos; y como es un equipo eminentemente ofensivo trata de generar otras nuevas para conseguir tener superioridades en ataque. Como no lo hace desde el pase de calidad o el desborde diferencial, lo hace mediante la acumulación de jugadores. Se incorpora Arbeloa, se incorpora Ramos, se incorpora Marcelo e incluso se incorpora, y muchas veces desde banda, Khedira. Todos arriba, en pocos metros y con muchos jugadores incrustados en la zona fuerte del equipo rival. Y además en un momento de inseguridad y precipitación que, sumado a la falta de organización ofensiva, suele acarrear pérdidas de balón de baja calidad y con muchos jugadores por delante del esférico. Y cuando eso pasa, el equipo defiende corriendo hacia atrás y contra muchos jugadores que se enfrentan únicamente a Pepe. Un jugador, por cierto, que debe haber hecho la pretemporada con otro equipo porque su nivel físico es extraordinario…
En estos momentos, al Madrid le está penalizando la falta de seguridad. La debilidad de su portero a balón parado es aprovechada por todos los rivales, que se dedican a incrustar jugadores en área pequeña y cerrar hacia portería los balones en córners o faltas laterales y jugadas de centro-remate. En busca de la ‘chispa perdida’, en vez de buscar solidez, no encajar gol, defender conjuntamente y tener paciencia para saber que en noventa minutos una hará Cristiano o si no Higuaín; o Di María o quizás Özil y si no, Benzema o tal vez Modric… El equipo se desarma atrás buscando el gol desesperadamente. El equipo está perdiendo puntos a balón parado y contraataques en los que la distancia entre líneas es enorme (como en Getafe), no porque esté mal físicamente sino porque ataca mal y la desorganización es evidente una vez hay una pérdida.
El Madrid, en su nuevo ‘update’ se ha saltado el paso de la versión beta, esa versión de prueba en la que hay que enseñar lo poco bueno que tienes en ese momento para que la gente compre la definitiva cuando salga a la venta. Estas actualizaciones son necesarias pero necesitan un periodo de prueba en el que el Madrid debería haber recurrido a la famosa “Formación Tortuga” de la que habla siempre Antonio Dopazo en Twitter (formación sólida, cerrada, preocupada de los pequeños detalles, de cerrar las vías de ataque al contrario, de buscar resultados por la mínima) hasta ir volando progresivamente.
Se saltó un paso, pero pronto llegará el siguiente y veremos al Madrid definitivo de la temporada. El Madrid que ‘vuela’. Un equipo en el que irá entrando Modric, Coentrao y en el que Xabi Alonso recuperará la chispa que le hará llegar a más balones para impulsar las transiciones y que le aportará mayor frescura para elegir mejor en el inicio de la jugada. Su bajón no es preocupante porque es una rutina desde que llegó al conjunto blanco. Sufre tras parones largos porque es un jugador diesel que recupera progresivamente ya que no tiene giro ni explosividad. Si él y Modric consiguen darle velocidad a la circulación, el Madrid necesitará menos jugadores que incorporar y estará más protegido para defender tras pérdida. Y esa velocidad al balón dificultará las ayudas rivales a Cristiano o a Higuaín, que tendrán más opciones de finalizar y decidir.
Partidos como el de este martes en Champions ante el Manchester City ayudarán al equipo porque no se puede no estar motivado en esos encuentros que te exigen ir al límite y mantener la concentración en los pequeños detalles y en los que cada acción te puede acercar a la gloria, a tu afición y a tu entrenador. El Madrid en septiembre ya ha ganado un título como es la Supercopa frente al Barcelona y tiene tiempo de llegar en vuelo a los meses donde se deciden el resto de campeonatos, pero para eso necesitará algo más que esa ‘Formación Tortuga’ que te hace sacar puntos en los momentos en los que no estás bien, como el año pasado en ese ciclo de partidos contra el Rayo en Vallecas, Betis en el Bernabéu o como el Barcelona este año, que hizo seis de seis contra Osasuna y Valencia en partidos que podrían haberle dejado con cinco puntos menos.
* Francisco Ruiz Beltrán es entrenador. Autor del libro “Filosofía y manual de un entrenador de fútbol” (Wanceulen Editorial). En Twitter: @Futbeltran
- Fotos: Helios de la Rubia (Real Madrid)
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