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La ilusión olímpica de una ‘juvenil’ de 34 años que jugaba al futbolín con Isinbayeva

por el 11 marzo, 2014 • 19:54

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Naroa Agirre (San Sebastián, 1979) es, sin duda, parte de la historia del atletismo español. La pértiga femenina no conoce un nombre más glorioso que el de ella. Es la plusmarquista nacional de esta prueba con 4,56 metros. Su palmarés es espectacular y aún tiene mucho más que ofrecer. Está casada con el hombre que también es su entrenador, el exsaltador Jon Karla Lizeaga. Hace unos días, después de un calvario de lesiones que le han impedido estar en las últimas grandes citas, Naroa Agirre superó el listón sobre 4,40 metros, lo que supuso la mínima para el Campeonato de Europa de Zúrich. La pertiguista donostiarra tiene mucho que contar, entre otras cosas, las jornadas compartidas en Italia con una rusa que no necesita presentación, Yelena Isinbayeva. Quién sabe si los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro significarán su reencuentro. Esta es la verdadera Naroa Agirre, la plusmarquista española de pértiga, una verdadera amante del atletismo que a sus 34 años quiere seguir disfrutando del deporte que, entre otras cosas, le ha dado a su marido.

Pregunta.- Llevaba mucho tiempo sin verla tan feliz. Hace unos días logró la mínima para el Campeonato de Europa de Zúrich. ¿Cómo se sintió?

Respuesta.- Me sentí como una juvenil. Llevo muchísimos años en este mundo y cuando salté 4,40 el otro día no pude evitar darle un gran abrazo a Jon Karla, mi marido y entrenador. De hecho, hubo quienes se acercaron a felicitarme y, teniendo en cuenta que logré la mínima durante el Campeonato de Euskadi de categorías menores, bromearon conmigo diciendo que parecía una juvenil. También me dio tranquilidad haberlo logrado durante la temporada de pista cubierta, ya que ahora es una presión que me quito de cara al aire libre y así puedo volar más alto.

P.- Sin duda, ese salto sobre 4,40 lo recordará durante mucho tiempo. Pero seguro que guarda otros grandes recuerdos.

R.- La verdad es que sí. En cuanto a resultados, mi mejor recuerdo es el sexto puesto en los Juegos Olímpicos de Atenas (2004), aunque he de confesar que el diploma olímpico no lo tengo en un lugar especial de la casa. Aunque quizás mi mayor recuerdo, por la ilusión que me hizo, sea el de la primera vez que batí el récord de España (4,32), ya que también significó mi primera mínima para un Campeonato de Europa (Múnich 2002).

P.- ¿Cómo fue aquel día? ¿Lo recuerda?

R.- Recuerdo que para el Europeo de Múnich pedían 4,30 metros. La competición era en Pamplona y cuando íbamos a salir llovía en San Sebastián. Le dije a Jon Karla que para qué íbamos a ir si hacía mal día, a lo que me respondió: “No sabes qué tiempo hará allí. Igual sale el sol”. Y efectivamente, competí con buen tiempo, batí el récord de España por primera vez y me gané el billete para el Europeo.

P.- Antes de eso, tuvo que haber mucho entrenamiento. ¿Cómo empezó todo?

R.- Tenía unos ocho años cuando en el colegio comencé a practicar atletismo a modo de juego. La primera vez que tuve contacto con una pértiga fue bastante más adelante, en el colegio. Fue con un palo largo; íbamos corriendo y caíamos sobre una colchoneta. Haritz Mendizabal (también pertiguista) era el profesor, el ayudante del entrenador con el que empecé, José Martín Pérez. Me gustó. Pero continué saltando longitud. Más adelante, en una concentración de la española de salto de longitud (Naroa fue campeona de España juvenil, júnior y promesa de esta disciplina) volví a probar la pértiga. Fue la primera vez que lo hice en serio. Se me dio bien.

P.- ¿Decidió continuar?

R.- Entrenaba con Ramón Cid por aquel entonces. Pronto pasé a entrenar con Jon Karla y después me fui al CAR de Barcelona. Entrenaba y estudiaba. Cuando en 2002 volví, ya era para dedicarme a la pértiga. E hice la mínima y el récord de España.

P.- Estar casado con su entrenador tiene que ser un arma de doble filo. ¿Es así?

R.- Por encima de todo, el atletismo me ha dado a mi marido, a Jon Karla. Eso es lo más positivo, más que las marcas, récords o medallas. Si tengo que hacer un balance general, creo que compartir mi vida con el que también es mi entrenador ha sido positivo para mí, un punto a favor, a pesar de los momentos malos. Hay ocasiones en las que hemos sabido separar los entrenamientos de la vida sentimental. Pero también tengo que decir que ha habido otros en los que no. Es imposible llegar a casa después de un mal entrenamiento en el que te has enfrentado al entrenador y hacer como que nada ha pasado. Es imposible. Pero insisto en que la valoración global ha sido positiva. Él es el mejor entrenador.

P.- Dice que el atletismo, sobre todo, te ha dado a tu marido. Eso es lo más positivo. Pero ¿cuál es el peor recuerdo que tiene?

R.- Lo peor han sido las lloreras. Muchas lloreras. En cuanto al peor recuerdo en una competición, quizás sea el día que se me partió la pértiga en el Campeonato de Europa de Birmingham. Aunque ahora que lo pienso, guardo peor recuerdo del Campeonato de España absoluto del pasado año. No pude competir por problemas en la espalda. Calenté y pronto noté los problemas. No pude realizar ni un solo salto. Estuve llorando con Jon Karla casi una hora. Este año, el campeonato era en el mismo sitio (Sabadell) y hasta que no pegué el primer salto sobre 3,95 metros no me liberé. Estaba calentando y me acordaba del mal trago del año anterior.

P.- Ha comentado el tema de la espalda. Supongo que en algunos casos habrá sido una pesadilla.

R.- Sí, han sido varias lesiones. Nunca me ha pasado saltando. Mi punto débil es la espalda. De hecho, este año he dejado de hacer gimnasio para evitar problemas. Antes hacía las sesiones de gimnasio con José Luis Parro, entrenador nacional de halterofilia, ya que Jon Karla confió en él. Parro también ha sido muy importante para mí. Ahora mismo, no sé cómo tengo la espalda, llevo bastante tiempo sin hacerme una resonancia. Sigo haciendo ejercicios de espalda para evitar lesiones. No me duele, pero la fuerza la hago con otro tipo de ejercicios fuera del gimnasio. Ha sido duro tener que dejar de hacer las sesiones con Parro, pero era algo necesario.

P.- En tanta competición internacional seguro que ha hecho muchos amigos. ¿Alguno en especial?

R.- Con la atleta extranjera que mejor feeling he tenido es con la francesa Vanessa Boslak, subcampeona del mundo de pista cubierta en 2012. Últimamente poco he hablado con ella, alguna vez por email. Pero es de las mujeres con las que cada vez que me encuentro me doy un abrazo de verdad.

P.- También hubo cierta relación con la plusmarquista mundial Yelena Isinbayeva. ¿Cómo fue aquello?

R.- Después de saltar 4,56 metros, Jon Karla y yo nos fuimos a un Centro de Alto Rendimiento de Formia, en Italia, para pulir algún que otro aspecto. Yo trabajaba en Goenkale (serie de televisión de ETB1, la televisión pública vasca) y me dieron unas semanas libres. Por aquel entonces Isinbayeva entrenaba con Vitaly Petrov y fuimos a Italia para mejorar un poquito. Tuvimos la suerte de coincidir con ella, de compartir horas en la pista, de cenar varias veces, de pasar el día a día durante un par de meses. ¡Incluso jugábamos al futbolín!

P.- ¿Y cómo es ella?

R.- Isinbayeva es una mujer muy normal. En la pista sabe vender muy bien su producto. Es una superestrella, ha sido la mejor del mundo. Pero en casa era muy abierta, una más. Si hacía falta poner la lavadora, la ponía; si tenía que levantarse a por una pieza de fruta, lo hacía ella misma sin molestar a nadie. No tuvimos ningún problema para congeniar con ella. Por su forma de ser, diría que es más americana que rusa.

P.- ¿No les invitó a un trago de vodka?

R.- Pues sí. Mientras estábamos en Formia ella cogió un avión y se fue en un viaje exprés a Rusia a una recepción con Putin. Trajo un poco de caviar y vodka.

P.- Y después de hacer este repaso toca hablar del futuro. Tiene 34 años, ¿hasta cuándo piensa seguir?

R.- La verdad es que no tengo una fecha fijada en mi mente. Si sigo como este año, si sigo siendo competitiva, mi sueño continuará vivo y yo seguiré dando guerra en la pista. El día que no tenga más para dar, diré adiós.

P.- Es muy envidiable que después de tantos años siga ilusionada. ¿Llegará a Río?

R.- Sinceramente, hace un año no estaba tan ilusionada como ahora. Ahora mismo lo estoy y mucho. Veo las cosas muy diferentes a años atrás. Por eso he vuelto a saltar 4,40. Sigo pensando que puedo mejorar mi récord. Si en 2016 continúo con este nivel y ganas, si sigo siendo competitiva, atacaré la mínima para Río; me hace ilusión. Los Juegos Olímpicos son los Juegos Olímpicos. Hace años lo veía tan lejos… Pero ahora están cerca.

* Karel López.

– Foto: gabrielbeldarrain.blogspot.com.es – Getty Images




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