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Santoral / Historias

Rabah Madjer: el símbolo de los Zorros del Desierto

por el 6 marzo, 2016 • 13:42

Leyenda, mito y toda una institución del balompié argelino y africano. Uno de los exponentes futbolísticos más importantes del continente a lo largo del siglo XX. Forma parte además de la historia del Oporto, al marcar un gol extraordinario que fue clave para el primer título europeo del club. Nacido el 15 de diciembre de 1958 en Argel (Argelia), podía jugar en la mediapunta o como delantero. Futbolista rápido, creativo, talentoso y de enorme calidad, poseía un regate en seco magnífico y un gran olfato de gol.

Inició su carrera en su país en las filas del NA Hussein Dey en edad juvenil. Allí pasó dos años hasta que en 1975 llega al primer equipo, en el que coincidió con Guendouz, Fergani o Merzekane. En el cuadro sangre y oro destacó como un prolífico goleador y logró el primer título de su palmarés, la copa argelina del año 1979. Este triunfo permitió al Hussein Dey participar en la Recopa de África del año siguiente, donde alcanzó la final y fue derrotados por el Horoya de Guinea Conakri.

Tras el Mundial de España en 1982, numerosos equipos se interesaron por sus servicios, pero no salió de Argelia hasta un año después, tras concederle un permiso especial la federación, puesto que la legislación impedía abandonar el país a los jugadores menores de 28 años. En 1983 hizo las maletas destino Francia y fichó por el Racing de París. El conjunto capitalino militaba en la segunda división, pero ese curso ascendió primera gracias a la ayuda de Madjer, que marcó 20 goles en 27 partidos, y de Ekeké, Mabrouck o Tihy. Su experiencia en el Racing fue muy breve en primera división y a principios de 1985 fue cedido al Tours, en el que apenas disputó siete partidos y anota dos goles.

Tras concluir esta cesión, el delantero argelino llegó al Oporto, que ese mismo año fichó también al arquero polaco Młynarczyk y al brasileño Juary. En el club portugués se encontró con Artur Jorge en la parcela técnica y con Antonio Sousa, Augusto Inácio, João Pinto, Paolo Futre o Fernando Gomes como compañeros. La temporada de su debut marcó 13 goles y el Oporto conquistó la liga portuguesa por delante del Benfica. El curso siguiente, Madjer debutó en la Copa de Europa frente al Rabat Ajax y colaboró en la goleada por 9-0 con un gol. Posteriormente el Oporto se deshizo del Vitkovice, el Brondby y el Dinamo de Kiev y jugó la final contra Bayern de Múnich. Al descanso, los alemanes vencieron por la mínima, marcador que se mantuvo hasta que quedaba un cuarto de hora para el final. Sin embargo, un par de minutos más tarde Madjer apareció para conseguir uno de los goles más bellos de la historia de las finales europeas. Juary, dentro del área, le cedió el esférico y el argelino, con un taconazo de genio, superó a Pfaff. Este gol espoleó al Oporto, que en el minuto 80, por mediación de Juary y tras asistencia de Madjer desde el costado izquierdo, culminó la remontada frente al Bayern y se hizo con el título de campeón de Europa.

En campaña siguiente, el Oporto alzó la Supercopa de Europa sin que Madjer actuara un minuto y la Copa Intercontinental en Tokio (Japón) después de vencer a Club Atlético Peñarol por 2-1 con un gol clave del argelino en la prórroga. Días más tarde fue proclamado como el mejor jugador africano del año 1987.

Con el inicio de 1988, el atacante dejó el Oporto para marcharse cedido hasta final de curso al Valencia. Su estreno fue esperanzador ante el Athletic, batiendo a Biurrun a los 15 minutos. También marcó en los dos partidos siguientes contra el Atlético y el Mallorca, pero en febrero una lesión en Murcia cortó su progresión. Volvió en abril y jugó las seis últimas jornadas de liga, pero únicamente consiguió un gol inútil contra el Atlético en Mestalla. El Valencia de Roberto Gil evitó el descenso y Madjer en verano se reincorporó a las filas blanquiazules tras un fichaje fallido por el Inter, que se echó atrás después del reconocimiento médico.

En Oporto permaneció dos temporadas más, tiempo en el que siguió siendo tratado como un héroe por los aficionados tripeiros, pero ya se percibía que no era el de antes. Aun así marcó algún gol importante y amplió su palmarés con el título de liga en 1990, una supercopa conquistada contra el Benfica por penaltis y una Taça en 1991 en la que el Oporto doblegó al Beira-Mar por 3-1.

Con 32 años tomó la decisión de marcharse del conjunto portuguéz y fichó por el Qatar SC. Allí, tras disputar nueve partidos y marcar seis goles, colgó las botas.

Con la selección argelina jugó 87 partidos y marcó 31 goles, lo que le convirtió en su momento en el mejor artillero del equipo nacional, siendo superado a principios del siglo XXI por Abdelhafid Tasfaout. Debutó en el año 1978, aunque su primer gran evento internacional fue dos años más tarde, en 1980. Argelia viajó a Nigeria para la disputa de una Copa de África en la que fue subcampeón. En su grupo venció a Marruecos y Guinea y empató ante Ghana, lo que les llevó a enfrentarse en semifinales a su eterno rival: Egipto. El choque concluyó con empate a dos y Madjer, sustituido, no estuvo presente en la tanda de penaltis que dio la victoria a los Zorros del Desierto. En la final, una Nigeria con Odegbami, Lawal, Chukwu u Ogedegbe se mostró muy superior y se llevó el duelo por 3-0.

Selección argelina (1982)

Selección argelina (1982)

Apenas un par de meses después, el delantero del NA Hussein Dey viajó con la selección olímpica a Moscú para competir en el torneo de fútbol. Madjer anotó en el triunfo ante Siria y Argelia accedió a cuartos, donde Yugoslavia les cortó el paso en Minsk. La nueva generación de futbolistas del país creció y maduró con rapidez y en la clasificación para el Mundial de España logro un hito fantástico. A Madjer le acompañaban futbolistas como Fergani, Zidane, Belloumi, Dahleb, Bensaoula o Guendouz que subieron el nivel del conjunto en poco tiempo. Madjer se perdió algunos encuentros de las rondas previas de la clasificación, aunque marcó en el partido de ida de la tercera eliminatoria frente a Níger. Sin embargo fue clave al certificar el pase argelino al mundial con una diana contra Nigeria en el estadio Chahid-Hamlaoui el 30 de octubre de 1981.

Antes de la Copa del Mundo disputó su segunda Copa de África, en la que Argelia bajó un escalón respecto a la edición anterior. Lideró el grupo B, pero en el cruce el cuadro ghanés les ganó en Bengasi (Libia). En la lucha por el tercer lugar en la capital, Trípoli, la Zambia de un joven Bwalya se impuso por 0-2 y se llevó la tercera plaza.

En el mundial, en cambio, sorprendieron a propios y extraños con una actuación soberbia en un grupo durísimo. En el debut se esperaba una derrota frente a Alemania Occidental, pero dos goles de Madjer y Belloumi a Schumacher les permitió ganar por 2-1 en Gijón. Días más tarde sucumbieron contra Austria, pero dos nuevos puntos sumados ante Chile les dejaron en bandeja el acceso a la siguiente ronda. Restaba el choque entre alemanes y austriacos al día siguiente, que pasó a la historia de los mundiales como un acto bochornoso. Alemania Occidental ganó con un solitario gol de Hrubesch y el pacto tácito de ambas selecciones apeó del torneo a los Zorros del Desierto.

La carrera internacional de Madjer continuó una década más, en la que pudo asistir con su país a otro mundial  y a cuatro Copas de África. En la primera de ellas, la de 1984 en Costa de Marfil, Argelia acabó tercera, algo que se le escapó en la anterior oportunidad. En el partido por el tercer puesto contra Egipto, Madjer apareció con un gol para abrir la victoria en Abiyán. Su segunda participación fue en 1986, cuando Argelia no rindió como se esperaba y fue eliminada a las primeras de cambio en la fase de grupos por Camerún y Marruecos.

En 1988, el artillero del Valencia se perdió el torneo celebrado en Marruecos, pero en 1990 volvió con aires renovados para entrar en la leyenda del fútbol argelino. Los Zorros del Desierto, que nunca habían ganado la Copa de África, levantaron el título en casa por primera vez hasta la fecha. En el estreno ante Nigeria, Madjer firmó un doblete y Argelia apabulló a Nigeria por 5-1. A continuación se impuso a Costa de Marfil y en la tercera fecha, en la que Madjer descansó, también ganó a Egipto. En semifinales, Senegal no se lo puso fácil, pero con un tanto de Amani, Argelia se clasificó para la final ante Nigeria. En esta ocasión el duelo no fue un paseo como en el choque del grupo, pero Argelia ganó opr 1-0 ante 100.000 espectadores en Argel. La última Copa de África de Madjer, en 1992, significó además su adiós al combinado nacional después de disputar los partidos de la primera fase frente a Costa de Marfil y el Congo en Ziguinchor (Senegal).

Cuatro años después tuvo la fortuna de repetir concurso en un mundial, tras el de España de 1982. Clave con sus goles y liderazgo, permitió a Argelia completar una clasificación casi inmaculada. Angola fue la primera víctima y luego Zambia, con un gol de Madjer, fue la siguiente en caer. En la eliminatoria decisiva volvió a aparecer y con dos goles, uno en la ida y otro en la vuelta, Argelia se deshizo con rotundidad de Túnez por un global de 7-1. De esta forma se presentó en tierras mexicanas, donde la suerte le deparó un grupo con Brasil, España e Irlanda del Norte.

Los jugadores de Saâdane no igualaron la gesta del Mundial de España y regresaron a casa en la primera fase. Madjer disputó todos los minutos, pero se marchó de México sin ningún tanto en sus estadísticas. Argelia empató primero ante los norirlandeses en Guadalajara y luego perdió contra Brasil por 1-0 y España por 3-0 en Monterrey.

Tras retirarse se dedicó también a entrenar y en varias oportunidades lo hizo en la selección argelina. En primer lugar accedió al cargo en 1993 con el objetivo de clasificar a los Zorros del Desierto para el Mundial de Estados Unidos, algo que no logró. Por ello en 1995, tras algún desencuentro con la federación, dejó el puesto hasta que retornó de forma interina en 1999. La tercera y última vez que se sentó en el banquillo del equipo nacional fue entre los años 2001 y 2002. No fueron sus únicas experiencias como entrenador, ya que estuvo dos años entrenando a los juveniles del Oporto y también ha dirigido en Catar a tres clubes: el Al-Sadd, el Al Wakrah y el Al-Rayyan.

La IFFHS lo eligió como el quinto mejor jugador africano del siglo XX, por detrás de Weah, Milla, Abédi Pelé y Belloumi. Y en 2004 el diario El Ittihad de los Emiratos Árabes Unidos le designó como el futbolista más brillante del pasado siglo en el continente negro. En los últimos años ha trabajado como analista deportivo para la cadena de televisión Al Jazeera.

* Alberto Cosín.





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