"La clave del éxito no es jugar como un gran equipo, sino jugar como si el equipo fuera una familia". Stephen Curry
El vértigo velocista que ha atrapado al Barça desde su triunfo en el Mundial de clubes ha pillado a Xavi Hernández en mitad del oleaje. Ya son tres los partidos que pasan por encima del cerebro blaugrana sin que consiga apoderarse del cuero y definir el ritmo. A su vera, Messi, Cesc y Alves se han lanzado a la carrera, dejándole sin más oxígeno que el de su compañero de territorio, Sergio Busquets. El traslado de Iniesta a la izquierda tampoco le ayuda.
Sorprende el cambio radical ocurrido en las zonas medias desde diciembre. Hace mes y medio, Guardiola acumulaba hombres iguales en el centro del campo y rompía el viejo paradigma de los complementos, instalándose en el Principio Hologramático. En ese hábitat, Xavi era el primus inter pares de una saga fantástica y el Barça perfeccionaba su juego de cordadas. Por alguna razón, el nuevo año ha traído el vértigo a la zona, el aplastamiento de Xavi y malas consecuencias para Messi, enfocado en el sprint más que en la asociación.
Corregir este factor será clave en el tramo final del curso. Si cada pieza vuelve a su sitio, Xavi recuperará el cetro.
– Foto: Miguel Ruiz (FC Barcelona)
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