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"¿Cómo se analiza lo que no se conoce?". Ignacio Benedetti


Miradas / Historias

Basket amateur y cine: encestando hacia la gloria

por el 21 marzo, 2013 • 20:18

El baloncesto es un deporte que ha tenido un gran tratamiento en las pantallas cinematográficas, pero cuando hemos investigado un poco hemos creído conveniente separar el baloncesto universitario y de instituto del basket profesional debido a sus diferentes características y planteamientos. Por ello, esta primera entrega va a analizar única y exclusivamente las películas de basket amateur.

RELACIÓN ENTRE EL CINE Y EL BASKET AMATEUR

El basket universitario y amateur tienen como principal característica la ilusión y las esperanzas de llegar a ser profesional por parte de los adolescentes y jóvenes que lo practican. Pero, por desgracia, muchos son los llamados pero escasos los elegidos, y el cine tiene un excelente caldo de cultivo para describir los diferentes éxitos y fracasos en el camino hacia el edén que es la NBA.

Por ello, la inmensa mayoría de las películas sobre baloncesto formativo son dramas donde el camino de los sueños se describe como una carrera de obstáculos hacia una meta determinada. En cambio, las películas sobre basket profesional suelen ser comedias, donde una vez alcanzada la meta empieza la diversión para regocijo de los espectadores y con el beneplácito de la NBA, ansiosa de seguir vendiendo su producto de forma amena.

En este primer capítulo, las películas se pueden dividir en tres tipos según el nivel competitivo que desarrollan: el universitario, el de instituto o high school y el callejero. Una característica general en las películas que tratan de equipos es la existencia de dos bandos muy claros que entran siempre en conflicto: el entrenador y los jugadores. Con entrenadores buenos o malos y jugadores buenos o malos, las combinaciones de ambos bandos nos dan la clave de la mayoría de los filmes.

Un hecho a destacar es la atracción que tiene el papel de entrenador para los grandes actores de Hollywood, con ejemplos como Gene Hackman, Nick Nolte o Samuel L. Jackson… Las escenas de baloncesto suelen hacer mas hincapié en el dramatismo de finales ajustados, con tiros en el último segundo a cámara lenta, que en la propia técnica del juego. Mostrar la dureza de los entrenamientos es otro clásico, con algunos ejercicios dignos del cuerpo de Marines.

En paralelo a las historias de equipos que se sobreponen a las dificultades para llegar a conseguir alguna gesta épica tenemos las películas que tratan de sueños individuales de chavales de extracción social humilde. Aquí las historias se centran más en las personas que en el equipo y vemos que la lucha en la cancha es solo una parte del problema, teniendo en cuenta lo que tienen que lidiar en su casa y en el barrio. También cabe destacar la ínfima presencia del basket femenino en el cine, totalmente descompensada a favor de los chicos, y una honrosa presencia nacional en la lista para defender el esfuerzo realizado.

Como pueden ver, el muestrario es amplio. Por ello, nuestra selección la realizamos como si fuera una plantilla de basket, con doce películas (siete reservas y cinco titulares) según nuestro criterio, que le recordamos que en esta entrega excluye las películas de NBA y de basket profesional.

Esperamos que nuestra selección sea de su agrado y les podemos avanzar que van a encontrar varias sorpresas en esta lista.

Banquillo

  • Jugador número 12: Teen Wolf (De pelo en pecho, 1985). Instituto.

Un adolescente, mediocre jugador de baloncesto, descubre con la pubertad que en la realidad es un hombre lobo y se convierte en la estrella de su equipo.

Comedia del género fantástico, donde Michael J. Fox se convierte en hombre lobo a su voluntad, revolucionando la escuela en todos los sentidos y revalorizándose como persona y, sobre todo, como jugador. La parte baloncestística es más propia de dibujos animados y la verdad es que la película, que tuvo un gran éxito en su momento, ha envejecido muy mal y es totalmente previsible.

Su principal acierto es el doble papel de Fox como estudiante y hombre lobo, que produce los mejores momentos, así como el dramático partido final contra el archirrival, plagado de todos los tópicos que nos podamos imaginar.

Recomendable para aquellos que disfrutan con comedias juveniles y seguidores de los licántropos.

  • Jugador número 11: El 10 en la espalda (2006). Instituto.

Un padre intenta por todos los medios que su hijo se convierta en una estrella del baloncesto para paliar así la pérdida de su hijo mayor, muerto diez años antes.

Digna película española con el epicentro en el baloncesto, donde la proyección de las aspiraciones deportivas del padre en su hijo como sustituto de sus esperanzas partidas con el fallecimiento de su hijo mayor constituye la base de esta película televisiva producida por las televisiones autonómicas.

Tiene bastantes escenas de baloncesto escolar, muy correctamente filmadas, y la presencia de actores solventes como Juan Echanove y Fernando Guillén Cuervo le da un cierto empaque. Por otro lado, la historia del padre obsesionado por el éxito de su hijo, en contra de la voluntad del chaval, está bien contada y a pesar de los escasos medios con los que fue rodada merece un lugar en nuestra lista por méritos propios.

Recomendable para los amantes del cine español y las películas con mensaje.

  • Jugador número 10: Coach Carter (Entrenador Carter, 2005). Instituto.

Basada en hechos reales: un entrenador llega a un equipo de instituto deshecho y consigue llevarlo a lo más alto sin dejarles descuidar ni su educación ni sus estudios.

Samuel L. Jackson encarna al entrenador Carter en una película donde podemos ver baloncesto de instituto a raudales de una calidad media pero bastante bien filmado, en especial los entrenamientos, con unos métodos durísimos que consiguen enderezar a los jugadores además de obligarles a estudiar, llegando a retirar al equipo de la competición si no lo hacían.

La película no esta mal y es entretenida, aunque algo larga, pero el problema es que presentan al entrenador como un ser perfecto, aspirante a santo e infalible, y es muy difícil creérselo. Al estar basada en un hecho real se ha querido glorificar demasiado al personaje, pero siempre nos queda la duda de que si es tan bueno como en la película, cómo es que no ha hecho carrera posterior en el mundo del baloncesto.

Recomendable para las personas a las que les guste las vidas de santos y el baloncesto de instituto.

  • Jugador número 9: Love & Basketball (2000). Universitario.

La relación desde la infancia y durante veinte años de un chico y una chica que comparten su amor por jugar al baloncesto con su relación personal.

Esta comedia romántica, estructurada en cuatro cuartos, es la única que trata de baloncesto femenino en paridad con el masculino. Él es hijo de un jugador de la NBA y ella quiere convertirse en la primera jugadora femenina de la NBA. En la película vemos su evolución personal y baloncestística.

Mientras que él lo tiene todo mucho más fácil por ser  hijo de la estrella de la NBA, a ella le cuesta muchísimo entrar en el equipo de la USC, siendo la última del banquillo. Pero con esfuerzo y superación va ascendiendo hasta llegar a ser titular, mientras que su relación amorosa entre ellos va teniendo muchos altibajos.

Como curiosidad, al finalizar su carrera ella se viene a jugar a Barcelona, con bonitas imágenes de la Sagrada Familia y de la Avenida Gaudí, en un equipo llamado Vigo y con un entrenador mexicano. Sin comentarios…

Muchas imágenes de baloncesto muy interesantes, desde el escolar al profesional, tanto masculino como femenino, en una sorpresa que esperamos que les guste.

Recomendable para los que disfrutan con el basket femenino y las comedias románticas.

  • Jugador número 8: Above the Rim (1994). Instituto.

Un joven jugador de instituto sueña con llegar a la NBA, pero los problemas aumentarán cuando una banda callejera de Harlem se cruce en su camino.

Película pasable que contiene un buen número de logradas escenas de baloncesto gracias a la habilidad de su protagonista, Duane Martin, jugador cortado por los Knicks sin haber debutado en la NBA. En nuestra opinión, le falta categoría para cubrir con nota todos los temas que quiere tratar. Nos parece demasiado ambiciosa cuando traza un análisis de los entornos sociales en los barrios de extrarradio (al que ha visto The Wire todo le sabe a poco) y, por el contrario, se defiende con holgura si el balón empieza a botar.

Recomendable para pasar un buen rato.  

  • Jugador número 7: Blue Chips (Ganar de cualquier manera, 1994). Universitario.

Un prestigioso entrenador universitario, que ve que su equipo va de capa caída, decide utilizar métodos ilegales para reclutar jugadores para su universidad y remontar el vuelo.

Interesante película que descubre muchos de los trapos sucios del sistema de reclutamiento del baloncesto universitario. En este caso, los jugadores objeto del deseo están interpretados por Penny Hardaway, Shaquille O’Neal y Matt Nover (ahora aún juega en Portugal) y tienen papeles importantes leyendas como Bob Cousy, encestando tiros libres como una máquina a sus 70 años, y entrenadores afamados como Rick Pitino o Jim Boeheim.

Nick Nolte está magnífico como entrenador y el nivel del baloncesto universitario que vemos es altísimo, probablemente de los mejores de la lista. La película no está mejor situada en el ranking por los quince minutos finales, que no están a la altura del resto y la hacen naufragar. Pero no lo vamos a revelar; a ver qué opinan del mismo.

Recomendable para mitómanos de la NBA y de los trapos sucios en el deporte.

  • Jugador número 6: One on One: De hombre a hombre (1977). Universitario.

Una joven esperanza del baloncesto de una pequeña aldea rural es fichado por una gran universidad, en la que tiene graves problemas con los estudios y con el entrenador.

Drama protagonizado por Robby Benson, actor famoso a finales de la década de los 70, que describe de forma veraz y muy cruda los brutales métodos de entrenamiento así como las vejaciones a las que es sometido por un entrenador déspota en su primer año universitario.

El chico no es muy brillante ni listo y es casi analfabeto, pero tiene grandes dotes para el baloncesto y, a pesar de todo, su lucha y capacidad de aguante de las perrerías de su entrenador no tienen parangón. Esos métodos hoy serían objeto de denuncia y despido inmediato.

Podemos disfrutar de buen baloncesto universitario en una película que muchos vieron en su momento, pero que ha caído injustamente en el olvido. En YouTube podrán encontrar la escena más famosa de la película, claro reflejo de su tono.

Recomendable para los que disfrutan con las historias de superación personal.

Quinteto titular

  • Jugador número 5: He Got Game (Una mala jugada, 1998). Instituto.

Un presidiario sale momentáneamente de la cárcel para convencer a su hijo, joven promesa del baloncesto, de que firme por una determinada universidad.

Película dirigida por Spike Lee que atesora todas las virtudes y defectos del cineasta afroamericano. Denzel Washington es un activo fundamental y encarna con brillantez su papel con un pasado atormentado. A su vera, Ray Allen, el jugador que más triples ha encestado en toda la historia de la NBA, sorprende a propios y extraños con un digno trabajo. Un papel por el que merece un aplauso.

Las escenas de baloncesto son de un gran nivel, aunque demasiado escasas, pero los puristas no pararán de regodearse con la perfecta mecánica en el tiro del hoy escolta de los Heat. Atentos a los cameos de Shaquille O’Neal, Reggie Miller, Scottie Pippen, George Karl, Rick Pitino, Bill Walton y el mismísimo Michael Jordan.

Recomendable para los seguidores del particular estilo de Spike Lee.

  • Jugador número 4: White men can’t jump (Los blancos no la saben meter, 1992). Callejero.

Comedia que narra las andanzas de dos jugadores de baloncesto callejero que se dedican a ganar dinero a base de apuestas contra desconocidos.

Divertidísima película que hará las delicias de los que deseen pasar un buen rato delante de la pequeña pantalla. En realidad, dudamos que aficionados al basket como ustedes aún no la hayan visto, pero si es el caso, sepan que sus 115 minutos se les pasarán volando.

La película es floja, pero el basket es muy bueno. Woody Harrelson y Wesley Snipes tienen química y conectan en la cancha. El entretenimiento está garantizado si el objetivo es no escarbar demasiado en las grandes cuestiones de la vida y lo cierto es que Los blancos no la saben meter cumple perfectamente con su cometido. Es muy probable que nada más terminar de verla tengan un deseo irrefrenable de coger el balón. Esa es una buena señal.

Recomendable para los seguidores del basket y el cine de palomitas.   

  • Jugador número 3: Hoop Dreams (1994). Instituto.

Documental basado en hechos reales que relata la vida de dos jóvenes afroamericanos que sueñan con llegar a la NBA.

Estupendo documental que realiza un seguimiento a dos promesas del baloncesto en la odisea que supone alcanzar la cima del profesionalismo. La obra no solo exhibe sus dotes baloncestísticas a través de numerosos partidos y entrenamientos, sino que nos acerca a su ámbito familiar y escolar gracias a los testimonios del entorno que les rodea.

Todo aquel que haya jugado al baloncesto encontrará reminiscencias de su pasado en varios pasajes del filme. Hoop Dreams es cristalina a la hora de mostrar el sendero de espinos que hay que superar para llegar a la élite. Y, al mismo tiempo, somos capaces de asimilar a la perfección conceptos tan etéreos como la presión, las metas, los miedos y las ilusiones.

Pueden degustar el documental en YouTube (solo disponible en inglés) y quizá su única pega esté en la duración, que ronda las tres horas. Con todo, el interés nunca decae porque la paleta cromática de los temas que trata es tan amplia que uno tiene el tiempo suficiente para ir masticando las diferentes reflexiones en su haber.

Muy recomendable para los que quieran saber qué sacrificios exige el pasaporte a la gloria.

  • Jugador número 2: Hoosiers: más que ídolos (1986). Instituto.

Un entrenador llega a un pueblo de Indiana para llevar las riendas de un equipo de instituto. En un principio no es bien recibido por nadie, pero su empeño por cambiar las cosas y sus métodos en el baloncesto le darán la vuelta a la situación.

Gran película sobre el baloncesto, una de las que mejor ha sabido recrear este deporte. Gene Hackman borda el papel de un técnico que debe derribar muchas barreras, no solo las deportivas, para construir una emocionante historia de superación deportiva.

Desde sus peculiares técnicas de entrenamiento, donde llama poderosamente la atención que en varias sesiones no se tire nunca a canasta, hasta su carisma en los discursos pasando por la aportación de sus ayudantes (impagable Dennis Hopper como asistente), convierten este título en imprescindible. Cuenta con un nítido mensaje a favor del equipo por encima de las individualidades, aunque para ello, inevitablemente, se deba apoyar en tópicos más o menos conocidos.

Es una obra que sabe coquetear con las emociones más primarias porque utiliza la herramienta más eficaz: la épica. Es verdad que las escenas correspondientes a los partidos son mejorables porque, además, el paso del tiempo se deja notar en su veracidad, pero el amante del baloncesto disfrutará con su ambiente de magia. En definitiva, una película entrañable.

Imprescindible para los amantes del baloncesto y también para los que escuchan a sus emociones.

  • Jugador número 1: Rebound, The Legend of Earl ‘The Goat’ Manigault (1996). Callejero.

Biopic sobre Earl Manigault, un jugador que ha pasado a la historia como uno de los mejores baloncestistas de todos los tiempos pese a que nunca llegó a la NBA.

Impresionante filme, tremebundo por varios detalles, que pondrá los pelos de punta a todos aquellos que tienen alma. Don Cheadle realiza una caracterización magistral de un auténtico mago de las canchas que se desvía de la trocha correcta para caer en el más absoluto infierno. Earl se forja una leyenda en el basket callejero con un repertorio de dibujos animados (el doble mate se lleva la palma), pero nos rompe el corazón cuando comete uno de los errores más lamentables de la vida: malgastar el talento natural.

La película arranca con un guiño de Kareem Abdul-Jabbar, mito de los Lakers, que sirve para colocar al espectador ante un espectáculo visual que no olvidará. Porque señoras y señores, seremos testigos de un baloncesto eléctrico, espectacular y real. Puro streetball que deleitará a todos los enamorados de la canasta.

Conviene avisarles de que el tramo final contiene varias escenas impactantes, que exigen disponer de un estómago de hormigón. Están advertidos. El personaje principal, que tiene más aristas que un ochomil del Karakórum, experimenta episodios vitales dramáticos y sólo el baloncesto le mostrará el final del túnel.

Indispensable para los que vibran con este deporte. 

 

El quinteto titular es francamente competitivo, así como la primera rotación de suplentes, y dejará satisfechas sus necesidades tanto si busca historias sólidas como grandes dosis de baloncesto bien ejecutado. El drama y el entretenimiento pocas veces han ligado con tanta naturalidad como con este género, ideal para sacudir conciencias y también para levantarnos del sofá con las jugadas más espectaculares.

– Primer capítulo: Deporte y series de televisión

– Segundo capítulo: Golf y cine: nueve hoyos de película

* Mikel Madinabeitia (periodista) y Lorenzo Mejino (experto en comunicación).





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