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Miradas / Historias

Basket profesional y cine: que empiece la fiesta

por el 20 mayo, 2013 • 14:31

En nuestra primera entrega dedicada al baloncesto amateur comprobamos que casi la totalidad de las películas eran dramáticas. Pero cuando nos trasladamos al terreno profesional el panorama cambia por completo y, siguiendo el ejemplo de la todopoderosa NBA, el objetivo principal es entretener al personal con productos ligeros y adecuados para todos los públicos.

RELACIÓN ENTRE EL CINE Y EL BASKET PROFESIONAL

El baloncesto profesional es un negocio que mueve miles de millones de euros cada año y, por esta razón, le interesa mantener una imagen pulcra y saneada evitando hacer hincapié en cualquier suceso que pudiera ir en detrimento de su imagen de marca y negocio.

En este sentido, la NBA promociona únicamente los aspectos limpios y positivos de su deporte y en la parcela cinematográfica controla sus contenidos mediante la cesión de sus derechos de imagen. En consecuencia, bloquea la utilización de sus logos y símbolos a cualquier producto que pueda dar una imagen negativa.

De esta forma, todos los esbozos de filmes que han intentado hablar de escándalos de la NBA (por ejemplo, el consumo de drogas en la década de los ochenta con los Phoenix Suns) han sido prohibidos por su ejército de abogados, impidiendo el uso de los equipos reales. Los productores, lógicamente, abandonan el proyecto por no querer hablar de una liga ficticia e inexistente.

El resultado es que únicamente salen a flote comedias de todo tipo y pelaje que sólo muestran el aspecto agradable del baloncesto profesional. Por lo tanto, están muy dirigidas a un público juvenil y adolescente que sólo quiere ver a sus ídolos realizando canastas increíbles.

El nivel medio de las películas es muchísimo más bajo que en el basket amateur y, de hecho, las mayores discusiones entre los abajo firmantes han sido para decidir el último lugar de la lista, para el que les podemos asegurar que había una durísima pugna.

Como anécdota, hay que destacar la omnipresencia de Kareem Abdul-Jabbar, que siempre está presente de una forma u otra en casi todos los títulos.

Como en la anterior entrega, hemos realizado nuestra selección como si fuera una plantilla de basket con doce películas (siete reservas y cinco titulares). Aunque desde el punto de vista cinéfilo, el banquillo es bastante flojo, como podrán comprobar a continuación.

Banquillo

  • Jugador número 12: BASEketball (Muchas Pelotas en Juego, 1998).

Dos descerebrados crean un nuevo híbrido entre el béisbol y el baloncesto que se convierte en un deporte profesional de gran éxito en Estados Unidos.

Comedia de los creadores de South Park, Trey Parker y Matt Stone, donde a partir de una idea interesante desbarran completamente con unas situaciones de vergüenza ajena, completamente inverosímiles.

El deporte inventado está basado en el juego del ahorcado y el baloncesto es demasiado simple: tiros a canasta. Es un juego bastante impresentable, que no tiene pies ni cabeza, donde se permite incluso molestar de forma evidente y grosera al contrario, haciéndole muecas y otras carantoñas. Su aparición en la lista es por la escasez de películas del tema y por el enésimo cameo de Kareem Abdul-Jabbar. El filme es totalmente previsible; atesora un potable arranque pero empeora hasta llegar a un final esperpéntico.

Recomendable para fans acérrimos de South Park y de las comedias descerebradas.

  • Jugador número 11: Bad as I wanna Be (La historia de Dennis Rodman, 1998).

Biopic sobre la carrera de Dennis Rodman basado en el libro homónimo escrito por el propio exjugador.

Dennis Rodman ha sido un personaje muy controvertido en la NBA y, a partir de la publicación de su libro, decidió producir una película basada en él. El problema es que al controlar el producto evita los múltiples aspectos negativos de su carrera y, básicamente, intenta mostrar lo guay que quería ser.

Rodman hace de narrador y es interpretado bastante penosamente por el actor Dwayne Adway. Su virtud más poderosa estriba en la descripción de sus inicios en el instituto y en una oscura universidad pequeña de Oklahoma, pero en cuanto se analiza su carrera profesional sólo se dedica a autoalabarse en un ejercicio muy alejado de la realidad que todos conocemos.

Al ser una película para la televisión, la producción es bastante pobre y detalles como las camisetas o los logos dejan entrever la escasez de medios con la que se ha hecho. Fue un título que pasó con más pena que gloria por la televisión.

Recomendable para imitadores y miembros del club de fans de Dennis Rodman.

  • Jugador número 10: Forget Paris (Olvídate de París, 1995).

Un árbitro de la NBA viaja a Francia para enterrar a su padre y allí conoce a una chica de la que se enamora. Sus altibajos en la relación marcan el filme.

Decepcionante título, que promete mucho pero se queda en nada, en el que el protagonismo recae en Billy Cristal. Tiene un arranque genial con la escena del piano, sorprendente, y en los primeros minutos asoma por la pantalla una auténtica constelación de estrellas de la época (Charles Barkley, Dan Majerle, David Robinson, John Starks, Patrick Ewing, Reggie Miller, Tim Hardaway, Chris Mullin, Isiah Thomas, Kareem Abdul-Jabbar, Spud Webb…), pero a continuación el baloncesto desaparece de forma fulminante y la obra se convierte en un bodrio infumable perfectamente válido para unas sesiones de tortura china.

Recomendable para los aficionados a la comedia romántica y enamorados de París.

  • Jugador número 9: Just Wright (Jugada Perfecta, 2010).

Una fisioterapeuta conoce a un jugador de los New Jersey Nets. Éste se lesiona y ella le ayudará en su proceso de rehabilitación.

Comedia romántica al uso, con mucho azúcar, en la que Queen Latifah y el rapero Common protagonizan una historia predecible a más no poder. Quizá su gran interés recaiga en el proceso de recuperación del jugador, si bien su retorno a las pistas está contado de forma un tanto empalagosa. Lástima, porque la soledad del profesional cuando se aleja de los focos es un tema francamente goloso para desarrollar.

Common se defiende con un balón entre las manos, no hace ni mucho menos el ridículo, y el aficionado disfrutará reconociendo a varias figuras actuales como Dwyane Wade, Dwight Howard o Rajon Rondo. Con todo, hay demasiado poco baloncesto y el resto de escenas de la película pondrán a prueba nuestra fortaleza mental.

Recomendable para los incautos.

  • Jugador número 8: Semi Pro (Un equipo de pelotas, 2010).

El Flint Michigan Tropics, un equipo de la American Basketball Association (ABA) lleno de jugadores peculiares, sueña con ingresar en la NBA.

Comedia que se basa en las situaciones absurdas pero que atesora buenas dosis de baloncesto. Inspirada en la fusión de las dos grandes ligas (ABA y NBA) que se produjo en la década de los setenta, Will Ferrell toma las riendas (junto a Woody Harrelson, que no se pierde una) y abusa del humor grueso con una catarata de gags bastante vulgares. El interés reside en la divertida pareja de comentaristas, los entrenamientos sin balón para aprender los automatismos y alguna que otra escena con las animadoras, sobre todo un salto del que no les desvelaremos el desenlace.

El basket es notable, con especial relevancia del alley oop, y sólo chirría el particular estilo del protagonista en los tiros libres. Por lo demás, los nostálgicos de esa década disfrutarán con la música y la vestimenta que predomina en el filme. ¡Larga vida al pelo afro!

Recomendable para los seguidores de las comedias absurdas.

  • Jugador número 7: Celtic Pride (Locos por el basket, 1996).

Un par de hinchas de los Boston Celtics deciden secuestrar a la estrella de los Utah Jazz en la final de la NBA.

Comedia inverosímil que pivota en torno a secuencias de brocha gorda y que salvamos por sus cuidadas escenas de baloncesto. Es una verdadera lástima que cueste tanto realizar películas serias en el basket profesional, porque si hay una institución que infunda respeto y admiración son los legendarios Celtics y, desde nuestro punto de vista, la solemnidad debería presidir la obra.

Pero no. La pareja de protagonistas es absurda a más no poder y hace cosas absurdas, de manera que la película tiene pocos atractivos (uno de ellos podría ser el cameo de Larry Bird). Al menos podremos sentir parte de la magia que se respiraba en el mítico Boston Garden.

Recomendable para los consumidores de comida rápida.

  • Jugador número 6: Like Mike (Una pandilla de altura, 2002).

Un chaval que vive en un orfanato se encuentra con unas zapatillas de basket con poderes mágicos que le hacen ser fichado por un equipo de la NBA en su búsqueda por la fase de playoffs.

Película producida por la propia NBA, dirigida claramente a un público juvenil y adolescente. Es el ejemplo perfecto de lo que busca la NBA en el cine: entretenimiento para toda la familia sin ninguna pretensión, utilizando a sus estrellas de gancho. Como muestra tenemos su propio cartel.

Teniendo esto presente la película se deja ver y es entretenida, en especial por la profusión de jugadores de élite que aparecen (Dirk Nowitzki, Steve Nash, Vince Carter, Allen Iverson…).

Las jugadas de baloncesto son abundantes, aunque las que protagoniza el protagonista están marcadas lógicamente por los efectos especiales. Pero la obra es divertida y cumple sobradamente con su objetivo sin mayores ambiciones. Los chavales se lo van a pasar en grande y querrán botar la pelota y comprar productos NBA, que en el fondo es lo que se pretende.

Recomendable para jugadores de minibasket y familias con niños pequeños.

Quinteto titular

  • Jugador número 5: La vieja música (1985).

Un exiliado uruguayo (Federico Luppi) que vive en Estados Unidos y que no sabe nada de baloncesto es nombrado entrenador del Breogán de Lugo tras una serie de confusiones. Allí regresa para encontrar un amor perdido de juventud.

Esta película del reputado director Mario Camus (Los Santos Inocentes) es una verdadera rareza dentro de la lista. La idea surgió cuando Camus, viendo a unos jugadores americanos negros gigantes paseando por Lugo, se imaginó que debería haber una historia interesante por detrás.

El protagonista en la parte deportiva delega en su segundo entrenador (Antonio Resines). Así, puede dedicarse a la historia principal, la búsqueda de su amor. Vemos bastante baloncesto nacional, con un clínic del mismísimo Antonio Díaz-Miguel donde nuestro protagonista intenta aprender algo de basket, así como apariciones de jugadores de la época como Juan Antonio Corbalán, Fernando Martín, Chechu Biriukov y Fernando Romay.

La película es muy triste y melancólica, y las escenas de baloncesto sirven para aligerar el tono melodramático de la historia. Ése no es el centro de la misma aunque sí el vehículo que utiliza el protagonista para integrarse en la localidad gallega.

Desde el punto de vista cinematográfico es, sin lugar a dudas, la mejor película del lote, pero el baloncesto ocupa un papel secundario y no podemos colocarla más arriba por esa razón.

Recomendable para cinéfilos y amantes del cine español en particular.

  • Jugador número 4: The Harlem Globetrotters (Campeones de Ébano, 1951).

Un estudiante universitario abandona los estudios para unirse a los Harlem Globetrotters, cuando estos aún competían en ligas profesionales, antes de empezar la NBA a fichar jugadores de color en tiempos de la segregación racial.

Un verdadero incunable del baloncesto que, para los que pasamos la cincuentena, fue la primera película que vimos de este deporte. En la década de los sesenta, Campeones de Ébano era emitida con cierta regularidad por TVE y el nivel de baloncesto era impensable para nosotros en aquella época.

La película está realmente bien a pesar de sus años y la presencia de actrices de prestigio, como Dorothy Dandridge, le da un cierto empaque. Se ve muchísimo baloncesto con innumerables partidos competitivos de un gran nivel antes de convertirse los Globetrotters en el circo ambulante que son en la actualidad.

Debido a sus años no es fácil de encontrar, pero si lo consiguen verán una auténtica joya de museo.

Recomendable para historiadores del baloncesto y amantes del buen cine.   

  • Jugador número 3: Eddie (1996).

Una conductora de una limusina es contratada, tras una serie de casualidades, como entrenadora de los New York Knicks. El equipo está en una mala racha y ella no entra con buen pie, pero su particular estilo será la llave de la solución.

Célebre título de mediados de los noventa amparado en el gancho de su estrella, Whoopi Goldberg. Construye una historia inocente cogida con alfileres, por lo que el juicio no debe ser severo, pero lo cierto es que cuenta con grandes dosis de entretenimiento, el ambiente en las canchas está más que logrado y participan un sinfín de jugadores de la época, tales como Mark Jackson, Malik Sealy, Greg Ostertag, Vlade Divac, Dennis Rodman, Avery Johnson, Larry Johnson, Nick Van Exel, John Starks…

Se alterna el basket de competición, sobre todo, con el callejero, y al haber muchos profesionales las escenas deportivas atesoran una calidad más que decente. Con todo, la competitividad es muy difícil de grabar y por ello la veracidad de algunas jugadas queda en entredicho. Al menos, el espectador podrá conocer las entrañas del Madison Square Garden, templo mítico donde los haya.

Recomendable para una tarde lluviosa de invierno.

  • Jugador número 2: Space Jam (1996).

Los Looney Tunes se ven envueltos en una apuesta por parte de unos extraterrestres, que se apropian además de las cualidades de varias de las estrellas de la NBA. Pero Bugs Bunny y compañía tienen un as en la manga…

Entrañable película de dibujos animados, muy popular en la década de los noventa, que se apoya en la gran figura de Michael Jordan para contar una historia ingenua pero divertida. Obviamente está dirigida al público infantil, que se lo pasará bomba con sus pequeños ídolos, mientras que el adulto rememorará a uno de los deportistas más decisivos de todos los tiempos. Un jugador grabado a fuego en la memoria de las gentes de aquí y de allí.

Bill Murray tiene un pequeño papel y en el filme asoman otros baloncestistas de la época como Charles Barkley, Patrick Ewing, Larry Johnson, Tyrone Bogues y Shawn Bradley. Larry Bird, otro de los mitos de este deporte, también realiza un pequeño cameo. Las escenas deportivas, basadas en los dibujos animados, son inverosímiles pero atesoran algunos momentos brillantes.

Recomendable para los más pequeños de la casa. También sirve para sacudir el baúl de la nostalgia.

  • Jugador número 1: The fish that saved Pittsburgh (Basket Music, 1979).

El equipo profesional Pittsburgh y su gran estrella, Moses Guthrie (Julius Erving), languidece en el fondo de la clasificación, pero deciden renovar completamente la plantilla basada en la astrología con jugadores del mismo signo astral que Moses, cambiando el nombre a Piscis.

Una película auténticamente de culto por sus escenas increíbles de baloncesto, con un Julius Erving en su máximo apogeo luciendo todo su repertorio de bandejas y mates a una mano, y una banda sonora de música funky de la época realmente espléndida.

La parte cinematográfica es la más floja, ya que Julius Erving como actor deja bastante que desear, pero básicamente son escenas entre partidos y entrenamientos de baloncesto, en la que la espectacularidad del Doctor J hace olvidar cualquier error y nos hace recordar aquel basket de la ABA tan atractivo e injustamente olvidado.

La conjunción de basket y música (curiosamente en las escasas ocasiones en las que la traducción del título es mejor que el original) es brillante y asegura una gran diversión, además de dar a conocer a las nuevas generaciones al Doctor J en esta película un tanto olvidada pero fácil de obtener.

 

Como habrán comprobado, en este ranking no hay cabida para el gran cine, pero el séptimo arte nunca debe dejar de lado el entretenimiento y algunas de estas películas garantizan la diversión y una buena dosis de nostalgia, que si bien es un error siempre seduce. Las películas del basket profesional están orientadas al show, esperamos que se lo hayan pasado bien en esta fiesta y, por supuesto, les animamos a ver algunos de los títulos que desconocen.

– Primer capítulo: Deporte y series de televisión

– Segundo capítulo: Golf y cine: nueve hoyos de película

– Tercer capítulo: Basket amateur y cine: encestando hacia la gloria

* Mikel Madinabeitia (periodista) y Lorenzo Mejino (experto en comunicación).



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