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Santoral / Historias

Gyula Grosics: el valladar de los magiares mágicos

por el 1 septiembre, 2014 • 15:36

El famoso Equipo de Oro húngaro de la década de los cincuenta destacó por su potente frente de ataque en el que estaban Puskas, Kocsis, Czibor o Hidegkuti, pero además defendiendo el marco se encontraba uno de los mejores guardametas europeos de la historia, Gyula Grosics. Nacido el 4 de febrero de 1926 en Dorog (Hungría), fue un arquero innovador y adelantado a su tiempo. No tenía problema en salir del área para cortar los ataques rivales y jugar el balón con los pies. Además destacaba por su agilidad, seguridad, grandes reflejos y dominio del juego aéreo. Se le conoció con el apelativo de La Pantera Negra.

Magyar fotóarchivum  Portré-Grosics Gyula (2)

Empezó su carrera a la temprana edad de 15 años en el equipo de su localidad natal, el Dorog Banyaszok. El estallido de la II Guerra Mundial interrumpió su trayectoria y tras varios años viviendo en Austria regresó a su patria en 1945. Fue a partir de entonces cuando empezó a vestir totalmente de negro y le pusieron el apelativo de La Pantera Negra. El Dorog Banyaszok militaba en la categoría de plata pero pronto dio el salto a la Primera División húngara.

En 1947 fichó por el Budapest MATEOSZ con el que se hizo un nombre en el balompié de su país, comenzando rápidamente a llamar la atención de los grandes equipos. El Honved, el equipo del ejército, le hizo una gran oferta a principios de la década de los cincuenta y Grosics aceptó la proposición. Allí coincidió con sus compañeros del equipo nacional Bozsik, Puskas o Kocsis y añadió a su palmarés tres campeonatos de liga. El primer título llegó en 1950 tras superar al Budapest Textiles (MTK Budapest) y perder solo un partido en toda la liga, el segundo fue en 1952 al aventajar en dos puntos al Budapest Bastya (MTK Budapest) y el tercero llegó en 1954 después de una dura pugna con el Voros Lobogo (MTK Budapest) de Lantos, Hidegkuty o Palotas.

A continuación tuvo que enfrentarse a un procedimiento judicial que le acusaba de espionaje y traición y estuvo casi un año bajo arresto domiciliario. Su carrera se vio interrumpida hasta que la falta de pruebas canceló el proceso y pudo volver a la competición activa. Buscó emigrar de su país junto a su familia, pero la presión política le hizo regresar y fichó por el Tatabanya en 1956. En la escuadra del condado de Komárom-Esztergom pasó seis temporadas sin que nadie le hiciese sombra en la portería, pero donde luchar por el título liguero fue una utopia. El objetivo era no pasar apuros en la clasificación y su mejor puesto lo alcanzaron en la temporada 1957-1958 al obtener un cuarto lugar y lograr un billete para la Copa Danubio del año siguiente. A finales de 1962, con 32 años, el mejor portero húngaro de la historia decidió retirarse de los terrenos de juego.

Con la selección de Hungría fue internacional durante más de quince años, jugando un total de 86 encuentros, cifra altísima para la época. Debutó en la Copa de los Balcanes de 1947, en un partido contra Albania en Budapest que se resolvió por un tanteo de 3-0 a favor de los locales. Un par de meses después también jugó el duelo contra Rumanía a la que vencieron por idéntico resultado, certificando así su triunfo en el torneo por delante de Yugoslavia.

La llegada de los años cincuenta trajo consigo la mejor generación de futbolistas que ha dado el país a lo largo de la historia. El primer gran éxito de los muchachos de Sebes tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952. Grosics, fijo durante todo el campeonato, defendió el marco con éxito en las victorias ante Rumanía por 2-1, Italia por 3-0, Turquía por 7-1 y Suecia por 6-0 antes de la gran final. En su camino se cruzó Yugoslavia con un potente equipo que lideraban Beara, Boskov, Zebec, Vukas o Mitic. El duelo celebrado en el Estadio Olímpico de Helsinki ante más de 60.000 personas fue muy emocionante y se decidió en los últimos minutos. Puskas, en el minuto 70, y Czibor, en las postrimerías del choque, batieron a Beara y Hungría se colgó el oro olímpico.

En 1953 continuaron los triunfos y conquistaron la Copa Dr. Gero que se había iniciado en 1948. El partido clave fue en la última jornada ante Italia en Roma, donde Hungría debía ganar para hacerse con el título. Los magiares superaron con claridad por 0-3 a los transalpinos y Grosics mantuvo su portería imbatida pese a la presencia de cañoneros como Amadei o Boniperti. El año se cerró con el colofón de una victoria histórica ante Inglaterra en Wembley, en un partido que ha pasado a la historia del balompié. Los ingleses jamás habían sido superados por un equipo del continente en su casa y Hungría fue la primera encargada en hacerlo. Sebes alineó a su once de gala con Grosics, Lantos, Lorant, Buzansky, Zakarias, Bozsik, Budai, Kocsis, Hidegkuti, Czibor y Puskas y los ingleses fueron arrollados. El juego vistoso y espectacular dejó atónitos a los hinchas que estuvieron en Wembley y los goles no paraban de llegar. El resultado final de 3-6 puso de manifiesto la superioridad de los visitantes pese a los esfuerzos ingleses por no caer derrotados. Grosics fue superado por Sewell, Mortensen y Ramsey de penalti y en el minuto 80 dejó su puesto a Sandor Geller.

Selección húngara (1954)

Selección húngara (1954)

La revancha no se demoró mucho tiempo y el 23 de mayo de 1954 volvieron a verse las caras, esta vez en Budapest. El repaso de los Magiares Mágicos fue aún más espectacular y endosaron un aplastante 7-1 a los ingleses de Walter Winterbottom. De este mods, y como máximos favoritos se presentaban al Mundial de Suiza, que se celebraba un mes después. La Pantera Negra siguió contando con la confianza de Sebes y fue titular en todos los partidos de la Copa del Mundo. Hungría avasalló en la fase de grupos a Corea del Sur por 9-0 y Alemania Occidental por 8-3, pero dejó una mala noticia: la lesión del capitán y su estrella Ferenc Puskas. Sin El Comandante Galopante continuaron con paso firme y en cuartos eliminaron a Brasil en la conocida como Batalla de Berna. Derrotaron por 4-2 a la verdeamarela en un choque con violencia y muchas patadas donde Grosics no tuvo su mejor día. En semifinales el rival fue el actual campeón Uruguay que no disponía de varios de los héroes del Maracanazo, pero la calidad de sus jugadores estaba fuera de toda duda. El encuentro fue vibrante y Hungría sufrió de lo lindo para deshacerse de los charrúas. El tiempo extra fue necesario tras empatar a dos y en la prórroga dos goles de Kocsis llevaron a Hungría a la final. Allí, el contrincante era un viejo conocido, Alemania Occidental. Puskas se había recuperado aunque andaba renqueante y esta vez el técnico alemán Herberger no reservó a nadie como hizo en la primera fase. Los húngaros salieron en tromba y pronto se pusieron 2-0. Los alemanes reaccionaron y en menos de diez minutos Morlock y Rahn introdujeron el balón en las mallas de Grosics empatando a dos el duelo. Así se mantuvo el marcador hasta que a poco del final de nuevo Rahn con un tiro raso superó a Grosics y dio el título a Alemania. Hungría, la gran favorita, había caído ante una sorprendente Alemania en un encuentro que se denominó como el Milagro de Berna.

La revolución húngara deshizo al Equipo de Oro y nunca más volvieron a reunirse en un terreno de juego para defender a Hungría hombres como Puskas, Czibor, Kocsis o Buzansky. Grosics sí permaneció durante seis años más vistiendo la camiseta del combinado nacional y disputó los mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962.

En tierras escandinavas, Hungría quedó encuadrada en el Grupo C con Gales, Suecia y México, pero no pudo pasar a la siguiente fase. Solo ganaron a México y eso les hizo jugarse el pase en un choque de desempate contra los galeses. Grosics no detuvo los disparos de Allchurch y Medwin y los magiares regresaron a casa decepcionados. Mientras, en Chile el papel fue mejor y en la liguilla de la primera fase pasaron como líderes del Grupo D por delante de Argentina. Suplente contra Bulgaria, el cancerbero de Dorog fue de la partida contra la albiceleste e Inglaterra en la liguilla y Checoslovaquia en cuartos de final. El cuadro de Masopust, Schrojf, Pluskal o Popluhar les venció por la mínima y Grosics se despidió para siempre de los mundiales.

Su último partido como internacional tuvo lugar poco después, concretamente en un amistoso contra Yugoslavia el 14 de octubre de 1962.

Al término de su carrera como guardameta inició una etapa en los banquillos donde no tuvo demasiada suerte. Dirigió al Tatabanya en 1963, al Salgotarjan BTC en la campaña 1964-1965, al KSI en 1966 y posteriormente un par de años a la selección de Kuwait. Posteriormente fue presidente del Volan SC desde 1979 a 1984. El estadio del Tatabanya lleva su nombre y a lo largo de su vida recibió numerosas condecoraciones. En el 2008 pudo cumplir su sueño de jugar en el equipo del que era hincha, el Ferencvaros, algo que le impidieron hacer durante su etapa como jugador. Fue en un amistoso contra el Sheffield United y se puso bajo la portería de las Aguilas Verdes durante treinta segundos. Falleció en Budapest el 13 de junio de 2014 a los 88 años.

* Alberto Cosín.



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