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Santoral / Historias

Heriberto Herrera: HH2

por el 7 septiembre, 2014 • 11:13

En el fútbol, si uno habla de HH rápidamente se asocia al célebre entrenador argentino Helenio Herrera. Sin embargo, hubo otro ilustre jugador y técnico que también compartía estas siglas, Heriberto Herrera. Tras salir de su país, Paraguay, su trayectoria en el césped y en los banquillos discurrió en España e Italia, siendo conocido en ocasiones como HH2 para distinguirle del entrenador porteño. Nacido el 24 de abril de 1926 en Guarambaré (Paraguay), fue un defensa central sobrio, seguro, disciplinado, muy veloz y excelente en el juego aéreo. Se le puso el apelativo de Tijeras durante su trayectoria como jugador y  El Sargento de Hierro en su etapa como técnico.

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Sus inicios en el balompié tuvieron lugar en el equipo de su localidad natal, el Teniente Fariña. Con 19 años, se trasladó a Asunción y fichó por Nacional un año más tarde. En su primera temporada militó en la cuarta especial del club y en la siguiente debutó con el primer equipo en la primera división de su país. Ocuparon el tercer lugar y el título fue a parar a las manos de Olimpia.

Poco a poco se fue haciendo un hueco en el conjunto titular y en 1949 compartió vestuario con el gran Arsenio Erico. El delantero regresó para jugar sus últimos partidos al mismo tiempo que entrenaba al cuadro capitalino. Durante toda la campaña lideraron la tabla clasificatoria, pero en las tres últimas jornadas no sumaron ningún triunfo y acabaron siendo superados por Guaraní. El defensa permaneció tres campañas más en Nacional sin obtener ningún título y tras la Copa América de 1953 firmó por el Atlético de Madrid.

Al club rojiblanco llegó acompañado de sus compatriotas Riquelme y Atilio López, en una época en la que el técnico era Ramón Colón. Se estrenó en dos partidos de la copa (R. C. D. Español en Sarriá y F. C. Barcelona en el Metropolitano) de la campaña 52-53 y debutó en la liga frente al Español en la jornada inaugural de la 53-54. El curso del Atlético no fue bueno, pero Benito Díaz, que llegó en la sexta jornada después de sustituir a Colón, salvó al equipo del descenso.

En la siguiente campaña Herrera apenas tuvo protagonismo y solo participó en un partido liguero ante el Valencia. Sin embargo, en 1956, con Antonio Barrios en el banquillo, fue un fijo al lado de Cobo y Martín: fue titular en 20 partidos de liga. Los rojiblancos quedaron quintos obtuvieron el subcampeonato copero. Se deshicieron de U. D. Las Palmas, el Real Jaén y el Español para luchar por el título con el Athletic Club. La final, luchada de poder a poder en el Santiago Bernabéu, finalizó con victoria de los leones por la mínima tras remontar el gol inicial rojiblanco de Molina. Aquella tarde, Herrera formó en defensa con Martín y Verde y se vio las caras con la gran delantera bilbaína compuesta por Arteche, Markaida, Arieta, Uribe y Gaínza.

Dos cursos más tarde, el cuadro colchonero de los Herrera, Pazos, Collar, Miguel, Escudero o Peiró cuajó una gran actuación en la liga y peleó por el entorchado hasta el final con sus vecinos merengues. El nuevo técnico, Fernando Daucik, construyó un equipo sólido y muy difícil de ganar que solo perdió cuatro partidos en todo el año. El Atleti se mantuvo a tres puntos del Real Madrid durante varias jornadas, pero el pinchazo de los blancos no llegó y al final ocupó el segundo puesto de la clasificación.

En el curso posterior, Herrera, que ya contaba con 32 años, participó en tres encuentros ligueros ante Español, Osasuna y Real Sociedad, y poco después se lesionó en su rodilla. Abandonó el Atlético de Madrid y prácticamente los terrenos de juego, aunque en 1959, en su estancia como entrenador-jugador del Rayo Vallecano, disputó varios choques.

Con la selección paraguaya fue internacional en cinco ocasiones en 1953. Convocado por el técnico Manuel Fleitas para la Copa América de ese año celebrada en Perú, el equipo paraguayo hizo historia al llevarse el torneo por primera vez. Herrera jugó cinco encuentros, todos salvo los dos primeros, contra Chile y Ecuador. A continuación disputó los partidos frente a Perú y Uruguay que finalizaron empate a dos y los choques contra Bolivia (2-1) y Brasil (2-1 y 3-2). La albirroja y la verdeamarela acabaron igualados en la clasificación y hubo que celebrar un partido de desempate el 1 de abril de 1953. Herrera salió en el once junto con Riquelme; Olmedo;  Gavilán, Leguizamón, Hermosilla; Berni, Atilio López (Parodi), Fernández, Romero (Lacasa) y Gómez (González), y al término de la primera mitad Paraguay vencía 3-0, con tantos de López, Gavilán y Fernández. Sin embargo, dos dianas del brasileño Baltazar en la segunda parte apretaron el marcador, aunque finalmente los paraguayos aguantaron el resultado y levantaron el título. En el plano individual, el defensa de Guarambaré fue proclamado mejor jugador del campeonato.

Tras su llegada a España adquirió la doble nacionalidad y fue internacional con el combinado español en una ocasión. Se enfundó la zamarra roja en un duelo clasificatorio para el Mundial de Suecia 1958, concretamente en el empate a dos frente a Suiza en el Santiago Bernabéu el 10 de marzo de 1957.

Selección paraguaya (1953)

Selección paraguaya (1953)

Como entrenador tuvo una dilatada trayectoria que comenzó en el Rayo Vallecano en el curso 1959-1960, donde lo compaginó con sus últimos minutos en el césped. La siguiente temporada llegó a mitad de campaña al Tenerife, que militaba en segunda división. Salvó del descenso a la escuadra canaria y en 1961 logró un hito con el ascenso a primera tras acabar líder del Grupo Sur. Era un conjunto en el que militaban entre otros Ñito, Álvaro, Colo, Santos, José Juan o Zubillaga. Tras un breve paso por el Granada, en sus dos siguientes destinos logró otros dos ascensos a primera. Primero con el Valladolid en 1962 y luego con el Español en 1963, después de derrotar en la promoción al conjunto blanquivioleta. No continuó en la institución perica y ese verano firmó por el Elche. En el cuadro ilicitano hizo una gran labor durante la temporada 1963-1964, situando al equipo en una histórica quinta posición en máxima categoría. Los Pazos, Chancho, Quirant, Iborra, Cardona y sus compatriotas Lezcano, Romero, Eulogio Martínez o Aveiro solo fueron superados por Real Madrid, Barcelona, Betis y Zaragoza en un curso de leyenda para el Elche.

Desde Italia empezaron a llegarle cantos de sirena y la Juventus le contrató para la temporada 64-65. En su primera campaña no tuvo opciones reales en la liga, pero conquistó la Coppa. La Vecchia Signora eliminó consecutivamente a Alessandria, Brescia, Lecco, Bolonia (en penaltis) y Torino antes de plantarse en la final contra el Inter. Heriberto Herrera ganó la partida a Helenio Herrera y el cuadro bianconero venció por la mínima con un tanto de Menichelli. Dos temporadas después, ya sin el argentino Sivori en la plantilla, la Juventus obtuvo el Scudetto por delante del Inter. El plantel sin grandes estrellas contaba con Anzolin, Leoncini, Salvadore, Sarti, Menichelli, Chinesinho, Del Sol o Zigoni como futbolistas destacados. La última jornada fue de infarto, y tras la sorprendente derrota del Inter contra el Mantova y su triunfo ante el Lazio alzaron el título. Herrera no repitió éxitos con el club turinés y en 1969 fue destituido tras un bronco partido frente a la Roma de HH.

Prosiguió su carrera en el calcio y firmó por el Inter de Milán. Allí permaneció dos campañas, entre 1969 y 1971, en las que tuvo grandes enfrentamientos con unos jugadores que jamás confiaron en su estilo. El presidente nerazzurri, Angelo Moratti, le despidió al inicio de su segunda campaña tras perder el derbi con el Milán y ocupar momentáneamente el penúltimo puesto de la tabla. El siguiente banquillo donde se sentó fue el de la Sampdoria, por donde pasó sin pena ni gloria, y su último club en Italia fue la Atalanta entre 1973-1975.

Poco después volvió a España y tomó las riendas de la U. D. Las Palmas, donde estaban Carvenalli, Wolff, Castellano, Morete o Germán. El cuadro insular finalizó en décimo tercera posición y Herrera no siguió en la entidad. Se fue al Valencia en el curso 1976-1977, donde duraría 23 jornadas, y a principios de 1978 regresó al R. C. D. Español para sustituir a José Emilio Santamaría hasta final de curso. Luego el Elche recurrió a sus servicios cuando se encontraba en segunda división, pero esta vez no consiguió el premio del ascenso y fue despedido en la 11ª jornada de la temporada 79-80. Su último trabajo en la parcela técnica tuvo lugar en Las Palmas en 1982. Falleció en Asunción el 26 de julio de 1996 a los 70 años.

* Alberto Cosín.




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