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Francia / Ligue 1 / Fútbol

OGC Nice: trabajo, trabajo y más trabajo

por el 28 noviembre, 2015 • 14:50

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Ni el mismísimo Claude Puel podría imaginarse hace cuatro temporadas, cuando abandonó el Lyon por los malos resultados, que su periplo en Niza iba a ser tan fructífero. El entrenador nacido en Castres hace 54 años está siendo uno de los más pragmáticos. Y su equipo es uno de los que mejor fútbol practican de la actual Ligue 1. Un hecho que nos hace recordar al Niza de la primera temporada de Claude Puel en la Ligue 1, en la que, liderado por un Cvitanich arrollador, no acabó la temporada en puestos de Champions por su flojo final de temporada.

Tras una temporada fantástica, Puel tuvo que afrontar situaciones complicadas: las críticas de la prensa, tan estrujante como de costumbre por el hecho de alinear a su hijo y por la irregularidad del equipo; los malos resultados, incluida la eliminación en la previa de la Europa League; y las bajas, ya que jugadores como Civelli, Gomis o Bahoken abandonaron el club.

Puel, amante de experimentar tácticamente y de exprimir a sus jugadores en esa faceta, se erigió como un entrenador con las ideas claras. Siempre destacaba en partidos ante los equipos grandes, pero se escurría contra las escuadras que a priori estaban en su liga. Salvado por los pelos en la 2013/2014 (acabó decimoséptimo), el Niza volvería a vivir un exilio de sus mejores jugadores. Cvitanich, de menos a más en Niza, fichó por el Pachuca; Ospina hizo las maletas para fichar por el Arsenal tras un mundial espectacular; Anin se vio obligado a dejar el fútbol tras un problema con su mano; Timothée Kolodziejczak se convirtió en un gran fichaje de Monchi –Puel lo había colocado como central a final de temporada, pero no con grandes resultados–; y Pied fichó por el Guingamp tras haber sido el buque insignia junto a Cvitanich en los primeros años de la era Puel.

Otra temporada irregular, dependiendo de las individualidades de Carlos Eduardo –la mejor temporada de su vida tras haber pasado inadvertido por el Oporto– y del gran nivel defensivo de Genevois o Amavi, que como lateral izquierdo se alzó como una de las grandes revelaciones de la pasada Ligue 1. Puel, sin saber por qué, no pudo frenar la marcha de Amavi en verano al Aston Villa ni tampoco la de Digard al Betis -esta más entendible, ya que Digard se pasó la temporada pasada lesionado– y la de Palun al Red Star de Ligue 2. La mala noticia había llegado en enero, cuando la FIFA no permitió a Ben Arfa jugar con el Niza por haber militado ya dos equipos en una sola temporada. Lo bueno se hace esperar, o eso dicen, y tras finalizar la temporada Ben Arfa se convirtió en jugador del Niza.

Quizás, por primera vez en mucho tiempo, el Niza había tenido un mercado de fichajes del que Puel no podía quejarse. No había podido recuperar a Carlos Eduardo, pero fichajes como Seri –uno de los medios más completos de la pasada liga portuguesa–, el mencionado Ben Arfa, Valere Germain o Wallyson Mallman, entre otros, le daban un salto enormemente cualitativo a los de Provenza.

Pero las apariencias engañan y el equipo comenzó la temporada de forma nefasta. Una única victoria en los cinco primeros partidos de la Ligue 1, dando síntomas de que la idea de renovación de sistema de Puel no estaba acorde con las pretensiones de los futbolistas. Hasta tres sistemas utilizó Puel en las primeras jornadas de Ligue 1 (4-3-3, 4-2-4 e incluso 4-5-1), pero no funcionaron. Inestabilidad en ataque, sin libertad para Ben Arfa y poca consistencia en el centro del campo. Puel pensó que el problema derivaba de ahí, y a partir de la autoreflexión consiguió poco a poco mejorar al equipo.

En Córcega, el Niza consiguió su segunda victoria de la Ligue 1, pero esta vez ya dio imagen de ser un equipo consolidado. El 4-4-2 innovador de Puel le dio una libertad a Germain y Ben-Arfa que ambos habían pedido desde el inicio de temporada. Con un rombo bastante definido, el Niza conseguiría golear 6-1 a la semana siguiente al Girondins de Burdeos y golear por sendos 1-4 en Saint Étienne y Rennes. Todo ello ya con un Ben-Arfa en modo Lionel Andrés Messi que abusaba y abusaba de los rivales, sin importar su nombre. Ben-Arfa rompió el respeto a los rivales y no esperó a nadie. Fabricó jugadas maradonianas propias del mejor Ben-Arfa, del que en su día fue comparado con Zidane en su etapa en el Lyon, y permitió al Niza respirar tras un inicio de temporada muy convulso.

Pero no solo el binomio Ben Arfa/Germain es algo que destacar en este Niza. El experimento de Puel de colocar a Pied –que volvió de cesión en Guingamp– de lateral derecho ha permitido al equipo convertir su flanco derecho en una de las bandas más temidas de la Ligue 1. En el centro del campo, Mendy parece el Vieira al que en su día Puel comparó con él; Seri marca los tiempos y ayuda en coberturas a los laterales; y Koziello, un joven mediocentro que por físico y por rapidez no destaca, se ha convertido en la revelación del equipo: nadie le mueve del once y es un complemento perfecto para Wallyson, que tiende bastante a caer a la banda. Un rombo que libera por completo a Ben Arfa, líder absoluto del equipo.

El Niza, que volvería a dar síntomas de irregularidad en el mes de octubre, ha vuelto a ser el matagigantes de la Ligue 1. Primero derrotó al OM en Marsella en uno de los mayores baños de la temporada, el de Claude Puel a Míchel. A pesar del corto resultado (0-1), el Niza pudo ganar por goleada. La estupefacción absoluta llegaría tras el parón de selecciones y ante el segundo mejor equipo de la temporada pasada. Goleada de escándalo por 3-0 ante el Lyon y otro baño de Puel desde los banquillos. Fournier se mostró incapaz de frenar el centro del campo y, sobre todo, la banda derecha del equipo niçois. Por momentos, el Niza de Puel recuerda a los equipos de Zeman. Tiene ya un sello identificador: nada más sacar del centro del campo, envía la pelota a la esquina del campo rival para ir a presionar, algo muy propio del Olympique de Marsella de José Anigo. A día de hoy es sexto de la Ligue 1, y da síntomas de ser un equipo con las ideas bastante claras. No hace ruido, pero ojo con el Niza de Puel.

* Andrés Onrubia.

– Foto: Alexandre Debbache (OGC Nice Médias)




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